martes, 8 de diciembre de 2015

UNA PROPUESTA DE TRANSPARENCIA PARA UN NUEVO CHILE DEMOCRÁTICO

6 de junio de 2009 a las 23:22

Hace un par de días un programa periodístico de denuncia mostró un reportaje acerca del comportamiento de los Diputados en las sesiones de la Cámara, tanto en lo que se refiere a la asistencia de los Honorables al trabajo, como durante las votaciones para definir glosas del proyecto de presupuesto de la nación y de otras leyes. Ahí se mostraban una serie de actitudes y comportamientos de parte de los Honorables en cuestión, como por ejemplo, que algunos solo marcan la tarjeta y luego parten a hacer cuestiones particulares o bien que durante las votaciones, no se encuentran en la sala y sus pares votan por ellos. También se muestran actitudes como la de hablar por teléfono y pasearse por el hemiciclo mientras uno de ellos está interviniendo o se están explicando las reglas de la votación o la de manejar a altas velocidades por la ruta 68, entre Santiago y Valparaíso.
Si bien, la discusión se ha dado en relación con lo cuestionable de estas actitudes y comportamientos y sobre las sanciones que se debieran aplicar a quienes caen en estas conductas, algunas de carácter moral otras pecuniarias y , a su vez; se ha generado todo un debate acerca de lo ético del comportamiento de los personajes en cuestión, recordando actuaciones pasadas de otros Honorables, para finalmente concordar en que hace falta un mecanismo que regule este tipo de situaciones, lugar común de todos los comentaristas del sistema político chileno contemporáneo.
En este último punto se han propuesto soluciones, como ya señalé; pasando desde las de carácter pecuniario a las de carácter moral, como ejemplos puedo nombrar las que proponen que aquellos que no cumplan con sus funciones no puedan ser re postulados por sus partidos políticos de origen, dejando en esta institución la responsabilidad de sancionar a aquel de sus miembros que cayó en malos hábitos, el pago proporcional de la dieta por asistencia y presencia del honorable, es decir; que efectivamente asista al congreso y que este en las votaciones, votando efectivamente; de manera que si no está en todas, no recibe el 100% de su dieta, y que la ciudadanía por medio del voto sancione no reeligiendo a los infractores, prefiriendo a otros, los que supuestamente; no cometerían esta falta. Hay más, pero no es el caso nombrarlas. Personalmente, concuerdo más con la última, no porque encuentre a las demás malas o inaplicables, sino que porque creo que mi voto sirve para algo y ese algo sería votar por quien me da más confianza y demás cosas relacionadas con mi modo particular de ver la Democracia.
Por mi parte, y siguiendo con la idea; creo que la solución es que sea la ciudadanía la que sancione a los que siendo elegidos para ejercer la representación de una zona en el Congreso no cumplen con lo acordado. Esta sanción se ejercería por medio de una herramienta de los sistemas Democráticos Semi Directos, como Francia; y Directos, como Suiza; como es la Revocatoria o Recall, que consiste en la facultad de que un porcentaje importante de los electores de la zona que representa el Senador o Diputado, cuando incurra en un acto de éste tipo, pueda solicitar su remoción del cargo, invalidando sus actuaciones y se convoque a elección extraordinaria en la zona para rellenar el cargo que deja vacante. Claro, los procedimientos y causales deben estar definidos por ley y lo demás, como el Tribunal Competente y otras cuestiones.
Creo que ahí se acaban las palabras acerca de la participación social y comienza la Acción Ciudadana.

GABRIEL URBANO VEJAR.

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